“MALTRATO Y PROTECCIÓN ANIMAL. A dos años de la entrada en vigencia de la Ley de Protección de Fauna Doméstica” por Nayarith Pasquier

A continuación les dejamos la primera de varias entregas relacionadas con la Ley de Protección de Fauna Doméstica, aprobada en nuestro país en 2010. Han sido preparadas por nuestra asesora en materia legal, Nayarith Pasquier:

 

” Hechos como los ocurridos en la Universidad de Carabobo, en el que un estudiante de derecho -irónico por demás- , por diversión, maldad, gusto –o quien sabe por qué- decidió arrojar desde un tercer piso a uno de los perros que habitualmente estaban en esa casa de estudio o, como el ocurrido en días recientes en un terreno en la Urbanización Palo Verde, que servía de “refugio-albergue” a varios perros y gatos sin hogar y que era atendido por varias personas de la zona, en el cual de a poco se fueron instalando un grupo de familias sin hogar –no se sabe a ciencia cierta si con la anuencia o no del administrador del terreno o de quien- y que sin razón mataron y lastimaron a varios de los animales; fueron masivamente rechazados a través de las redes sociales no solo por los grupos, asociaciones, ONG’s y proteccionistas independientes, sino también por esa gran parte de la sociedad civil que se ha sensibilizado en los últimos años en lo que respecta al tema del maltrato animal.

 

Entre muchos de los mensajes que leí en ambas ocasiones las personas clamaban por justicia y pedían fueran “sancionados” quienes habían matado a los peludos –como se les dice por cariño a los animales en condición de calle-, incluso llegue a leer a quienes exigían se cumpliera la ley de protección y se “metiera preso a los asesinos”.

 

Ante estos hechos cabe formularse las siguientes interrogantes: ¿Qué tanto conocemos la Ley de Protección?¿Cuanto se ha difundido? y lo más importante de todo ¿Se cumple realmente?

La Ley para la Protección a la Fauna Domestica Libre y en Cautiverio –en lo sucesivo la Ley-, fue publicada en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela Nro. 39.338 de fecha 04 de enero de 2010 y tiene por objeto conforme a lo establecido en su artículo 1, “establecer las normas para la protección, control y bienestar de la fauna domestica”.

 

Protección efectiva a los Derechos Animales:

Ahora bien, a los fines de entender cada una de las aristas del asunto, resulta fundamental revisar en primer lugar que tan proteccionista es en realidad la referida Ley.

La Declaración Universal de los Derechos Animales –en lo sucesivo la Declaración-, suscrita en Londres en fecha 23 de septiembre de 1977, adoptada por la Liga Internacional de los Derechos del Animal y las Ligas Nacionales Asociadas, proclamada el 15 de octubre de 1978, aprobada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y, posteriormente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), establece en su preámbulo que“todo animal posee derechos” (destacado nuestro) y que “el desconocimiento y desprecio de dichos derechos han conducido y siguen conduciendo al hombre a cometer crímenes contra la naturaleza y contra los animales”.

Es así, como establece en su artículo 1, que “todos los animales nacen iguales ante la vida y tiene los mismos derechos a la existencia”; ratificando en su artículo 2 literal a) que tienen “derecho al respecto” y, en su literal b) que el hombre “no puede atribuirse el derecho de exterminar a los otros animales o de explotarlos”; para finalmente concluir en el literal b) de su artículo 14 que “los derechos del animal deben ser defendidos por la ley, como lo son los derechos del hombre”. (destacado nuestro).

Dicho lo anterior, resulta imperante afirmar que conforme al contenido de la referida Declaración, las leyes de protección animal deben estar dirigidas por una parte a reconocer los derechos de los animales y, por la otra a crear mecanismos, políticas, planes, programas, etc., que vayan dirigidos a garantizar y proteger esos derechos.

En el caso particular de nuestra Ley de Protección, el referido cuerpo normativo cuenta con 74 artículos, una disposición derogatoria, tres disposiciones transitorias y dos disposiciones finales –cuyo contenido especifico revisaremos en posteriores entregas-, en los cuales se regula la propiedad, tenencia, manejo, uso y comercialización de los animales domésticos, asimismo, implanta –aún y cuando no se cumplan- acciones que garanticen su integridad física y psicológica, estableciendo mecanismos para asegurar sus cuidados médicos y la recuperación de animales en situación de calle; finalmente tipifica las infracciones y establece el régimen sancionatorio el cual consiste en multas que van desde 20 UT hasta 100 UT, según la gravedad del hecho, para lo cual agrupa las infracciones en tres grupos leves, graves y muy graves. No obstante lo anterior, llama poderosamente la atención el hecho de que la Ley en ningún momento habla de los derechos de los animales o de la protección de los mismos, ni reconoce los principios y garantías contenidos en la Declaración Universal –Cabe aquí la siguiente interrogante ¿No debería ser espíritu, razón y propósito?-.

En ese orden de ideas, se puede afirmar que la Ley, vigente desde enero de 2010, más allá de ser una Ley Proteccionista que reconozca los derechos de los animales y los proteja, es una Ley en la cual los animales son considerados y concebidos como “objetos derecho” sujetos al régimen de propiedad; en otras palabras, no está dirigida a reconocer, garantizar, fomentar y proteger esos derechos universalmente aceptados, por el contario busca regular la propiedad y tenencia de los mismos y por tanto sancionar a los “dueños” que la incumplan o que incurran en omisión, imprudencia y/o negligencia de sus obligaciones como propietarios y tenedores de animales.

Lo anterior, no es un comentario, aislado –y si bien constituye la percepción muy particular y personal de quien suscribe-, es el resultado de una revisión minuciosa del contenido de la Ley y de su contraposición con lo dispuesto en la Declaración.

No obstante, si bien es cierto que la Ley no es de la mejores y, que aún quedan muchos aspectos importantísimos que deben ser reconocidos y regulados, constituye per se un gran avance en la lucha por la protección de los animales.

 

Difusión y Cumplimiento de la Ley:

            Un segundo aspecto, que debe ser objeto de análisis y, que en definitiva resulta fundamental, es el relacionado con la difusión y el cumplimiento de la ley.

            Para nadie –en especial para los que están en la lucha proteccionista- es un secreto la falta de conocimiento no solo por parte de la sociedad civil, sino también de las autoridades del contenido de la Ley, lo cual ha redundado en que luego de dos años de su entrada en vigencia su cumplimiento sea mínimo.

            En primer lugar, es importantísimo señalar que la materia de fauna doméstica es competencia de las Autoridades Municipales –esto son las Alcaldías- a través de las unidades de gestión pública que deberán crear a tales efectos y, aunque resulte difícil de creer, son pocas las Alcaldías que saben o están consientes de que legalmente son los llamados a cumplir y hacer cumplir la Ley.

            Otro aspecto desconocido por las autoridades municipales, es que las mismas, deberán contar con un centro de rescate, recuperación y atención de fauna doméstica, que cuente con personal calificado y, ni hablar de su competencia y obligación legal de recibir las denuncias, investigar los casos y sancionar a los infractores según el tipo de falta cometida o, de su deber de rescatar, atender y poner en adopción a los animales domésticos en situación de calle o los que sean victima de maltratos y/o crueldad animal.

 

            La causa principal de lo anterior quizá sea la falta de difusión del contenido de la Ley o, por que no, la falta de voluntad por parte de las Alcaldías –salvo contadas excepciones- de cumplirla y hacerla cumplir, incluso se podría decir que también ha influido la inercia de aquellos que aún sabiendo que la Ley existe, no hacen mayores esfuerzos para difundirla o que piensan que no sirve de nada porque la misma no se cumple –leía en el twitter, que las personas creen que no vale la pena denunciar porque a las autoridades no les importa-.

 

Estoy plenamente convencida de que esta en nuestras manos, como sociedad civil, promover su cumplimiento, instando a las Autoridades para que por una parte se creen las unidades de gestión municipal para la fauna domestica, así como los centros, que garanticen que los animales rescatados van a ser recuperados, atendidos y puestos en adopción y, por la otra, se cumplan con los mecanismos de control tanto previos como posteriores establecidos en la Ley.

 

Ciertamente no es fácil, pero tampoco imposible; debemos estar claros en que de un día para otro las unidades de gestión no van a estar activas en un cien por ciento, ni los refugios funcionando –sobretodo cuando los mismos en muchos casos deberán ser construidos-, sin embargo muchos de los grupos de protección cuentan con instalaciones y refugios donde tratan y resguardan a los animales recatados, existen también pensiones, clínicas veterinarias e incluso los hogares temporales de los particulares, por lo que, las Alcaldías hasta tanto no cuenten con sus propios centros de rescates podrían perfectamente unir esfuerzos con ellos, cubriendo parte de los gastos que acarrea el mantenimiento de los animales; dotándolos de insumos y medicinas; creando para tal fin planes y convenios que fomenten la cooperación entre los organismos no gubernamentales, las prestadoras de servicios de fauna domestica y la comunidad civil organizada. Se trata simplemente de buscar soluciones, de tener la intención y la disposición, pero sobretodo -y lo más importante- de cumplir y hacer cumplir la Ley.   

 

            Pero para que esto ocurra resulta fundamental implementar campañas educativas de difusión, o masificar las que han iniciado grupos de protección, proteccionistas independientes y personas amantes de los animales, que permitan conocer el contenido de la ley, ya que solo conociendo la Ley podremos pedir a las autoridades que la cumplan.

 

La Denuncia como Mecanismo para el Cumplimiento:

Como ya se dijo anteriormente, la Ley establece, que las personas que ejercen la propiedad y tenencia de animales domésticos, están obligadas a brindarle protección; cuido y alimentación; medidas profilácticas e higiénico-sanitarias y, evitar que generen daños o riesgos a terceras personas y bienes.

 

En cuanto a las infracciones, las mismas según su tipo y la magnitud del daño se clasifican en leves, graves y muy graves, entre las que destacan: el maltrato de los animales domésticos independientemente de su tipo, cause o no cause dolor, genere o no genere lesiones; la crueldad animal; el abandono animal; el maltrato animal que cause la muerte; la organización y celebración de peleas con caninos; el comercio ilícito; la tenencia irresponsable (bien por mantener al animal en un espacio sin considerar las exigencias y condiciones higiénico-sanitarias; la no recolección de las excretas; la negligencia en el manejo de los mismos; ausencia de vacunación; incumplimiento en la aplicación de tratamiento médico, entre otros); la reproducción, cría o comercialización de animales sin cumplir con los correspondientes actos administrativos; la evaluación, control sanitario, prescripción y aplicación de tratamiento medico sin estar facultado para ello o sin supervisión de un profesional de la medicina veterinaria.

 

Cualquier persona que cometa alguna de las infracciones tipificadas en la Ley, debe ser sancionada. Pero, ¿Qué hacer en estos casos?, la Ley es clara al establecer que todo aquel que tenga conocimiento o sepa que el propietario de un animal domestico o cualquier otra persona esta infringiendo la Ley, puede interponer su denuncia directamente en las oficinas de la Alcaldía de la Jurisdicción correspondiente, quienes a través de las respectivas unidades de gestión pública en materia de fauna doméstica deberán iniciar, sustanciar y resolver los casos de que tenga conocimiento, incluida la sanción al infractor según el tipo de falta cometida.

 

            Asimismo, establece la Ley que quien sea perturbado en su tranquilidad y paz ciudadana por la tenencia irresponsable de animales domésticos podrá interponer de manera formal su respectiva denuncia por ante el Consejo Comunal, a quien corresponde instar la conciliación de las partes, pudiendo el agraviado, igualmente y como instancia previa acudir ante la Autoridad Parroquial o el Juez de Paz de su Jurisdicción.

 

El maltrato, la crueldad, el abandono, la muerte de los animales domésticos, entre otros, son actos que deben ser castigados, solo denunciando y siendo proactivos, podremos obligar a las Alcaldías a cumplir con su obligación legal.

 

 

“el respeto hacia los animales por el hombre está ligado al respeto de los hombres entre ellos mismos (…) la educación debe enseñar, desde la infancia, a observar, comprender, respetar y amar a los animales”

(Declaración Universal de los Derechos de los Animales)

 

Nayarith Pasquier

@NayaPasq “

 

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Hacer cumplir las leyes es responsabilidad de todos: CONÓCELA, EXIGE SU APLICACIÓN Y LUCHEMOS JUNTOS POR PERFECCIONARLA

 

Recuerda que juntos cambiamos vidas

 

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